La dialéctica argentina

Por : Nicole Moscovich

El_más_allá

Aclaración: esta nota es pura opinión, irónica, con abstracción de la teoría vaga que se aplica.

Dicho esto comienzo con mi análisis poco ortodoxo, con ciertas reflexiones que me llevan a sentir que se repite algo, algo está volviendo en la Argentina actual, ¿soy acaso la única que percibe un Deja Vú?

Obvio que no, Marx (quién sino) ya lo había dicho “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. Caussidière por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a 1795, el sobrino por el tío.” (Marx 1852) Y agrego los bigotes afeitados por patillas.

No nos damos cuenta pero los clásicos siempre se renuevan, vuelven, no solo pasa en la moda, pasa en la realidad, y más que nada, como bien leyó Marx, en el devenir de la historia política.

Estos segundos modelos se nos presentan como un cambio , se aparecen como una disrupción en lo que devenía, quieren ser el corte de lo que se daba, pero es realmente una revolución de lo conocido o es acaso una  continuación de una época anterior. Bah si lo pienso como revolución en el sentido de cambio violento y radical, buen podría decir que sí: inflación, baja real del salario, un 300% (% más menos) de aumento en los servicios, etc.  A eso ¿no se le puede llamar cambio violento en la sociedad? (en la mejor clave irónica y absurda de lo que verdaderamente implica esos términos para los teóricos de la revolución)

En los ´90 nos criaron bajo el lema del esfuerzo individual para poder llegar a algo en la vida, hoy es a lo que le llaman “meritocracia”. ¿Acaso se avecinan capitales de afuera?

Es raro pensar que destellos de un pasado no tan lejano se avecinan ante nuestros ojos y sin poder hacer demasiado se nos van de las manos las conquistas luchadas, se nos van de las manos aquellos valores que creíamos, vemos decrecer nuestro aprendizaje. El camino al que íbamos lo vemos minado por trabas ideológicas que no nos permiten poder adentrarnos y profundizar en aquellos terrenos que veníamos acumulando, esos terrenos donde todos teníamos parte, voz y voto, al menos de modo aparente. Difícil es construir, pero destruir es algo que hoy parece una fácil receta de cocina que compartimos.

La historia se nos presenta ambigua sin fin, sin un fin aparente pero lleno de repeticiones, errores que regresan de un pasado para sentarse en el presente confirmando que el hombre es el único ser vivo que es capaz, si, tiene la capacidad de cometer el mismo error más de una vez. ¿Nos olvidamos de nuestra historia?

Los pasos que dimos, cada puente construido, cada piedra corrida del camino se ven difuminados por una realidad que nos revoluciona y de la cual somos inconscientes, ¿conscientes?

El pasado y el presente parecen vincularse y repetirse allí donde estamos pero no lo vemos: una vez como tragedia y la otra como farsa.

 

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