Mercado político

Por: Nicole Moscovich

En la actualidad hay ciertos fenómenos que merecen ser analizados desde perspectivas que no solemos estar acostumbrados. Uno puede pecar de frívolo pero por más que haya una concordancia o no con lo que se escribe, es bueno a veces poder realizar una mirada diferente en lo que está pasando con los partidos políticos, el electorado y como infieren en estos últimos las campañas electorales y la forma o manera en que estás modifican o no el comportamiento del electorado.

Hay varios análisis que datan de que hay una parte del electorado que tiene una ideología y que votación a votación sus votos son fieles a su partido de referencia. Pero también, y este fenómeno se puedo ver fuertemente a raíz de la crisis del 2001 y de la falta de confianza en los líderes y el sistema político, que gran parte del electorado comenzó a tener un voto volátil. Que año a año según sus intereses individuales los votos fueron fluctuando de elección a elección. Votaban a partidos de izquierda, centro izquierda, o  a partidos conservadores.

¿Este fenómeno puede ser llamado como Bernard Manin teoriza, “crisis de representación” o es una “metamorfosis” en donde el electorado se esta reacomodando de acuerdo a las herramientas e información que maneja, dentro de las elecciones.

El electorado muchas veces esta disconforme con aquello que vota ya que su representante no actúa de acuerdo a lo prometido o esperado por el votante, es allí donde se puede ver un decaimiento de la confianza que ponen los votantes y esto genera descontento que a su vez va a generar el cambio de voto en la próxima elección.

Retomando un poco a Joseph Schumpeter, tienen una mirada interesante en la década del ´40 donde a partir de criticar a las teorías clásicas como la que hace Rousseau sobre las democracias y la búsqueda de la sociedad, a través de la voluntad general, el bien común establece un postulado que da cuenta de que estas teorías clásicas no dan cuenta de cómo realmente son las democracias en el siglo XX. Hoy en día no hay un ciudadano racional y criterioso que quiere ayudar para lograr el bien común. Hoy hay un ciudadano individualista que pertenece a determinado sector de la sociedad y que este sector va a ir en busca de su propio bien común y debido a la sociedad compleja en la que vivimos, hay un bien común para cada uno de los grupos, por ende se da una puja de intereses entre los sectores que dirimen en diferentes conflictos que nuestros representantes deben discutir.

Pero ¿Podemos decir que estos representantes están representándonos a nosotros? O ¿Simplemente se dan el lujo de emitir un discurso y ejecutar políticas diferentes? Si esto es así el electorado no estaría siendo representado y las políticas que se aplican se dan en pos de otros intereses que no precisamente los del pueblo. Repito este análisis peca de ser algo frívolo en el pensamiento.

Retomando a Schumpeter, él compara el funcionamiento del mercado económico con el “mercado” político. Aquellos elementos que vemos en el mercado económico como consumidores, empresarios, productos, publicidades, etc, los vemos plasmadas en esta cosmovisión actual neoliberal donde el votante es un consumidor que tienen en el mercado empresarios (políticos) para elegir y que estos  a su vez venden productos como políticas públicas y que sus plataformas son publicidades que le son transmitidas al electorado vía los medios masivos de comunicación y mientras más hegemónicos sean o más raiting tengan mejor.

Hoy podemos ver una libre competencia entre diversos partidos como el FAP, FPV, PRO, PO, Proyecto Sur, entre otros que discuten y hablan en pos de un electorado, que proponen proyectos de mejora representando a un determinado sector de la sociedad. En este libre mercado de oferta y demanda de políticas públicas es donde nos encontramos. Nos vemos obligados a votar dentro de la oferta que hay a lo que más se asemeja a nuestros intereses personales, o lo que más nos conviene para que nuestras formas de vida no se vean alteradas o sean mejoradas.

¿Cuál es el problema? Estamos ante una sociedad que vota por lo que le conviene a unos pocos y no por lo que le conviene al bien común. Siendo verdaderamente idealista.

El escenario de hoy es un escenario donde hay un partido fuerte, y quien hoy en día es uno de los más demandados por los “consumidores políticos” y a falta de una oposición fuerte, es decir, de empresarios que puedan competir con productos deseables por el electorado, los partidos quieren realizar coaliciones amplias, solo para acaparar la mayor cantidad de sectores que representan y que estos se sumen a una sola fuerza que pueda ser igual de competitiva que el partido de turno que tiene la mayoría de votos.

Lo que este intento de coalición, que está pensando efectivamente en las elecciones de 2015, no está teniendo en cuenta es que por el solo hecho de ser el más consumido del mercado, a la hora de ejecutar van a haber muchas diferencias de la coalición para adentro, no va a haber un consenso debido a la amplitud ideológica que se da entre estos partidos que conforman la coalición y por tanto aquellos consumidores que querían ser representados y compraron ese discurso, van a darse cuenta que la falta de concordancia no va a llevar a que sean representados, sino que solo una pequeña elite va a poder verse complacida. Esta elite va a estar representada por los integrantes más fuertes de la coalición.

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