¿Desinformación en la comunicación política?

Por: Nicole Moscovich

 

Una semana que comienza un sábado con la apertura del Congreso, con un discurso presidencial de casi 3 horas. Un discurso que trató de ser conciliador, emotivo y marcar la agenda política mencionando los puntos que más le interesan a los tres actores, según el pensador Dominique Wolton, que mayor legitimidad tienen para expresarse y manifestarse en la esfera pública: políticos, periodistas y la opinión pública.

Se vive un escenario donde oficialistas y opositores luchan por marcar la agenda llevando la información al lado que más les conviene. ¿Se puede decir que a la hora de comunicar lo político hay  “desinformación”? Desinformación en el sentido de evitar divulgar datos o información que no le es conveniente a quien comunica.

El discurso de Cristina Fernández de Kirchner trata de poner en agenda los temas importantes para aquellos que construyen la coyuntura actual en el Congreso para que sean debatidos. Habló sobre defender a los consumidores de los monopolios y oligopolios, el acuerdo con Irán, los salarios de los docentes, cómo cuidar las protestas para que no afecten a otros ciudadanos, el clivaje de lo privado y lo estatal en cuanto a la estatización de Aerolíneas Argentinas y el acuerdo de pago a Repsol, la inversión en los nuevos trenes y el aumento de gente con trabajo en Argentina.

A raíz de las palabras pronunciadas por la presidente, las noticias que hizo visibles el cuarto poder, tanto hegemónicos como oficialistas, decidieron exponer en la arena mediática como tema principal el discurso de apertura, qué se dijo, qué falto, quiénes tuvieron presencia en la pantalla durante el acto, quiénes no, entre otros.

En los medios opositores los periodistas se centraron en criticar ciertos aspectos del discurso pronunciado por la primera mandataria. Pepe Eliaschev bien dijo es “tarea difícil pedirle a Cristina un reconocimiento, aunque sea parcial, de algún déficit…”

Los temas que más preocuparon a periodistas como James Nielson o Eduardo Van der Kooy es la omisión de la presidente sobre el tema inflacionario. Un tema muy recurrente en estos columnistas, pero casi ni tocan el tema de los salarios de los docentes, si es correcto el pago a Repsol, entre otros temas que se hicieron ausentes en sus artículos. Lo que si fue relevante en algunos periodistas, que siguen esta línea, fue la falta de atención por parte de la cámara en enfocar a Amado Boudou tras los problemas que tiene con la justicia. Una manera de opacarlo y tratar de correrlo de la arena política para que su perfil sea bajo y no siga en la boca de los medios hasta el que tema judicial pierda relevancia. Sin embargo los medios notaron esto.

Con esto se muestra que los periodistas que escriben para aquellos medios que tienen hoy en día el poder simbólico, por tanto, el poder de agenda, profundizan temas que no le conviene al oficialismo. Intentan poner en el foco de la discusión aquello que no hace bien el gobierno o aquello que es más rico y visible para el público que los sigue, siendo su objetivo principal lograr un readership o un pico de rating más alto en lugar de enfocar sus noticias para informar.

Con esto último no se busca quitarle relevancia a la inflación o a los problemas judiciales del vicepresidente, sino que se hace una crítica a la forma de comunicar la política en forma de espectáculo debido al alto poder de agenda de ciertos medios, quitando relevancia a otros temas de importancia social para ciertas minorías como los docentes, los jubilados, los alumnos de escuela. Estos temas son tocados pero no con la profundidad que merecen desde el escenario social ya que son opacados por el tema inflacionario o por la suba o baja del dólar oficial y blue en las primeras planas.

Dentro de los medios oficialistas, en la línea contraria, predominó lo positivo del discurso de la presidente en la apertura. Trataron de rescatar el tono conciliador que tuvo Cristina con sus opositores partidarios como fue con los radicales y con el líder del PRO Mauricio Macri. Una estrategia de Cristina Fernández de Kirchner buscando cierta empatía por parte de los otros partidos.

También los medios oficialistas priorizaron destacar lo que pretende el gobierno sobre cómo poder controlar las protestas sin penarlas llamando a las diferentes fracciones a pensar una solución a la forma en que se manifiestan ciertos sectores para evitar el malestar de otros sectores que se ven afectados por las protestas, como bien dijo Mario Wainfield “La decisión de no criminalizar la protesta social es uno de los pilares políticos y simbólicos del kirchnerismo”.

Otro tema importante que sacan a relucir los medios oficialistas es el avance en los planes de inclusión como el Pro.Cre.Ar y el Progresar, planes que mejoran la calidad de vida y la ampliación de los derechos de las minorías a las que se dirigen. Lo que si hay que marcar es la ausencia en el discurso sobre las dificultades económicas que atraviesa el país. Eduardo Aliverti menciona que el escenario de hoy está rodeado de “una serie de adversidades en las que se entremezclan los errores propios, desgastes naturales y situaciones extremas muy complicadas para manejar” por parte del gobierno.

Una cuestión que últimamente está atravesando la coyuntura política y que afecta a todos es la falta de acuerdo entre los docentes y el gobierno. Esta falta de acuerdo entre las partes culmina en el paro de docentes y en el no comienzo de clases. Un tema que atraviesa a los chicos que deben comenzar las clases, a los docentes que no quieren ser subestimados y al gobierno que no está determinando correctamente el salario mínimo, vital y móvil para los educadores en el contexto inflacionario en que se encuentra el país.

Por un lado los docentes buscan conseguir un aumento salarial que se adecue al porcentaje inflacionario que hay en la Argentina sumado a la discusión por el “presentismo” que propone el gobierno y como señaló Cristina para mejorar la calidad educativa, cosa que irritó a los docentes como bien plasmó Roberto Baradel “No vamos a rifar nuestra dignidad por el descuento de días”. Por esto los docentes no logran establecer un acuerdo con el gobierno ya que las condiciones que propone no son las que reclaman.

Por otro lado el gobierno intenta poner el presentismo como una forma de controlar debido a la gran inversión que llevan teniendo en el área educativa, proponiendo discutir el salario en junio y no en marzo con el inicio de clases, donde, bien lo expuso el sábado Cristina. Es importante destacar que los docentes se quejan de que el gobierno no le presta atención antes a estas demandas que se vienen manifestando desde finales del 2013. Vale aclarar que los docentes juegan con el inicio o no de clases para presionar a las instituciones mediadoras a que reconsideren el salario.  

Esta cuestión preocupa a la agenda ya que hay un clima de incertidumbre ¿qué debe hacer el gobierno? ¿Cuáles son las mejores condiciones para llegar a un acuerdo entre las partes?

Para los medios opositores la Argentina está viviendo su peor momento económico, para los oficialistas es importante la recuperación de la política en el país y como se logró, tras haber dejado atrás el modelo neoliberal y conseguido una subordinación de la economía a lo político. Dos poderes que están en constante lucha y qué se condensan en la sociedad.

Este artículo intenta mostrar la polarización que hay en la sociedad a partir de la opinión de los medios hegemónicos y la que expone el gobierno. A raíz del análisis se puede inducir que los medios hegemónicos tratan de imponer lo económico por sobre lo político, como las fallas económicas son más importantes a la hora de comunicar que aquellas cuestiones sociales que afectan desde el lado de la integración a las minorías. Las elites mediáticas imponen su poder de agenda a la hora de comunicar, ¿se puede decir que comunican desinformación en los consumidores mediáticos de espectáculo político? Los telespectadores y lectores saben que Boudou fue ignorado por la cámara en el acto de apertura, pero no saben cómo pueden acceder al plan Progresar o como pueden participar para conseguir un préstamo y tener su primer vivienda.

Por otro lado el gobierno trata de marcar la agenda a partir de la comunicación de las políticas públicas que implementaron en la sociedad civil como la ampliación de los derechos humanos, la estatización de YPF y Repsol, los planes de inclusión, sin profundizar demasiado en las cuestiones económicas como la devaluación. Esto ¿podría también llamarse deformación de la realidad u omisión de una parte de la misma? ¿Es también desinformación?

La semana con la apertura de la sesiones demostró que hay una apertura oficialista y una paralela en los temas principales que atraviesan a la sociedad argentina marcada por una lucha de intereses y una importante desinformación en algunos medios de comunicación sobre las cuestiones principales que traspasan a la argentina y por los discursos oficiales de casa de gobierno. Parecería aparecer cierta moralidad en los clivajes políticos de lo que es correcto y no en la manera de hacer política de cada actor, jugando el juego de evitar tocar o comunicar ciertos temas.

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